4 de marzo de 2012

Entutorado de árboles

En árboles recién plantados es imprescindible colocar tutores, al igual que para algunas especies de arbustos y trepadoras. En la horticultura también es una práctica muy habitual. Generalmente se suelen utilizar tutores de madera de pino tratada en autoclave, de acacia o incluso de bambú, dependiendo de la especie vegetal a entutorar.

El tipo de tratamiento es fundamental para asegurar la durabilidad tanto de a madera expuesta a la intemperie, como de la parte inferior de la estaca que está en contacto directo con el terreno. El tratamiento en autoclave protege a la madera de hongos, numerosos insectos y de la humedad.


En este post hablaremos sobre las funciones y criterios de ejecución del sistema de entutorado de árboles.

Los tutores y correas tienen la particularidad de que impiden que el tronco a entutorar esté expuesto a roces, ya que siempre está sujeto alejado del tutor. También se usan los tutores para compensar los efectos de los fuertes vientos, evitar que el cepellón se mueva y para disuadir que alguien mueva el tronco dañando las raíces provocando que el tronco no se desarrolle verticalmente. Es recomendable mantener los árboles entutorados hasta que estén totalmente consolidados.

Aunque se pueden utilizar uno o dos tutores es preferible la utilización de tres tutores, aunque la práctica más habitual es la utilización de dos. No se debe dañar ni la parte aérea ni las raíces, y se deben de colocar antes de rellenar el hoyo de plantación en una profundidad de al menos 1.5 partes la profundidad de la raíz. Deben resistir el empuje de vientos de fuerte intensidad, también los tirones, golpes y actos vandálicos que se puedan producir en la zona de la plantación.

Las correas fijan el árbol a los tutores y deben ser de una material elástico no abrasivo y biodegradables para desaparecer y permitir que el árbol se mueva con el viento y vaya formando un sistema radicular adecuado. Las correas también deben permitir los movimientos y cambios del árbol con la temperatura y la humedad y los movimientos de savia. Los árboles jóvenes tienen poca corteza y la presión de las correas pueden afectar a su formación.



También se pueden utilizar vientos. Los vientos estarán constituidos por tres tirantes de alambres de grosor suficiente en relación con el tamaño del árbol y del posible efecto del viento sobre su copa. Las armaduras deberán reposar en el árbol de modo que no le causen daño utilizando protecciones eficaces.


Los vientos y tutores deben tensarse periódicamente. Debe vigilarse así mismo la verticalidad después de una lluvia, de un riego copioso y tras fuertes vientos y proceder, en su caso, a enderezar el árbol.




Fuente Imágenes: Google

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