11 de noviembre de 2016

Chelsea Flower Show 2016: el año del Paisaje Capturado

Lo sé, lo sé...  Paisajes Reales lleva demasiado tiempo sin publicar. Tengo buenas excusas os lo aseguro. Pero no penséis que no he estado trabajando para el blog. Nuevos artículos, colaboraciones, entrevistas y proyectos esperan en la recámara.

Pero antes de comenzar a compartir con vosotros todo lo anterior,vamos a recordar a través de una crónica de Gabino Carballo la pasada edición de Chelsea Flower Show 2016.

RHS Chelsea Flower Show se celebra desde 1912 en los terrenos del Royal Hospital Chelsea en Chelsea, Londres. Es la más famosa exposición de jardines del mundo.



Por Gabino Carballo

Como cada año, con la longeva presencia de la Reina Isabel de Inglaterra y con alarmante regularidad, la cita “horti-cultural” más relevante para los conocedores de la jardinería internacional se inauguró en la ribera norte del Támesis en los terrenos del Hospital de Chelsea en la segunda quincena de mayo. Este año el festival parece haber retornado a una cierta normalidad, después de varios años de incertidumbre presupuestaria, patrocinios reducidos y tendencias naturalistas en el diseño de vegetación que estaban comenzando a enervar a los puristas de la jardinería británica. La tendencia parece haber dividido a los aficionados a Chelsea en dos bandos: los tradicionalistas, que esperan ver jardines que reflejan estilos y estampas típicas británicas, y los contemporáneos, que apuestan por un nivel superior de creatividad y abstracción.

En particular, me llamó la atención que en un debate en el blog de Bowles & Wyer, se mencione tanto el trabajo de Christopher Bradley-Hole como el de Jihae Hwang como antecedentes directos de la situación actual y me parece que es una referencia apropiada para los que sientan curiosidad por el devenir de este festival, porque ambos han significado un antes y un después en la jardinería efímera.

No obstante, cabría decir que el retorno de los generosos patrocinios no ha revertido en una mayor creatividad, sino que parece haber supuesto el retorno de algunas ideas un tanto superadas, tanto en lo conceptual como en lo material. La afluencia material es con frecuencia una brida a la innovación, y la jardinería no es excepción.

Hasta cierto punto, el jardín ganador de este año, el patrocinado por el diario The Telegraph y diseñado por Andy Sturgeon, es un ejemplo de este síndrome. Materialmente impecable, con credenciales conceptuales acreditadas por su referencia al libro de Kate Baker “Captured Landscape”, recrea un posible paisaje prehistórico “capturado” y abstraído en una serie de formas geométricas que contrastan con detalles naturalistas y una vegetación mediterránea global que no estaría fuera de lugar en muchos jardines de nuestras costas. Se podría considerar como un extremo del gradiente formado por otras dos propuestas: la de Cleve West, y la de James y Helen Basson, de nuevo patrocinado por la marca de cosméticos francesa l’Occitaine.

Jardín de Andy Sturgeon. Imagen de Gabino Carballo
La propuesta de Sturgeon, ha sido la más convencional, en el sentido de que representa un paisaje idealizado por medios ya habituales en la jardinería de inspiración minimalista contemporánea. La de los Basson, optó por acendrar los aspectos realistas y naturalistas de su trabajo para rendir una copia exacta de un paisaje de la campiña provenzal para celebrar el 40 aniversario del patrocinador. Entre ambas estaría la propuesta de Cleve West, que ha intentado aplicar ambas tendencias y se ha mantenido equidistante, en un punto que ha resultado vagamente indiferente, lo cual creo que le ha relegado en el palmarés.

En cierto modo, los tres jardines han abandonado la experimentación de años anteriores para centrarse en temas y materias ya consolidadas, con una ejecución material superior, aunque exentos de la emoción que acompañó la fase de jardines naturalistas (o incluso hiperrealistas) que culminó con el show del año pasado.

Descontados estos tres jardines, si alguien me preguntase que ha sucedido en Chelsea este año, diría que nada fuera de lo “anormal”: este evento jardinero es una anomalía recurrente. La mayoría de las propuestas presentadas presentaban unas calidades de ejecución excepcionales y unas plantaciones totalmente apabullantes, especialmente en dos jardines que valdría la pena reseñar. El primero es el jardín de Husqvarna, diseñado por el australiano Charlie Albone, que muchos consideraban el favorito para ganar el premio al mejor jardín pero que finalmente solo recibió una medalla dorada. Personalmente, creo que ha sido un excepcional ejercicio de jardinería clásica contemporánea, con una topiaria de altísima calidad y un diseño que realmente invitaba a estar, tanto de día como de noche. 

Husqvarna, jardín de Charlie Albone. Imagen de Gabino Carballo

Vista nocturna de Husqvarna, jardín de Charlie Albone. Imagen de Gabino Carballo

El segundo jardín es el patrocinado por The Chelsea Barracks, diseñado por Jo Thompson, que este año ha conseguido una ansiada medalla de oro, con su interpretación de la rosaleda contemporánea, entretejida de vivaces y anuales destacadas contra un fondo de setos de tejo, acero oxidado y barnizado, fuentes, canales de agua y mobiliario escultórico. El motivo central del jardín fue (escandalosamente) un césped, algo prácticamente tabú en los últimos años en Chelsea, hasta el punto que la corresponsal de jardinería del diario The Guardian, Jane Perrone, dedicó al tema un comentario monográfico en uno de los artículos, ponderando si el césped debería ser motivo de controversia...


The Chelsea Barracks, diseñado por jo Thompson

Del resto de los jardines en la categoría reina de “Show Garden” me temo que no puedo decir gran cosa, excepto que no me parecieron tan excepcionales como cabría esperar y me supieron a poco.

El jardín Winton Beauty of Mathematics, un homenaje a la herramienta de trabajo del fondo financiero que lo patrocinó, me sorprendió gratamente: las presentaciones preliminares no hicieron justicia a un diseño de vegetación preciso y creativo, con ritmo. Sin embargo, la altísima calidad de ejecución no compensó el no muy elaborado diseño de la pérgola y la zona de estar en general. El lazo de cobre troquelado con ecuaciones matemáticas no acompañaba como debiera durante el día, pero realmente “flotaba” por la noche. Los aclamados contratistas Gardenlink realmente sacaron petróleo de un diseño que se hubiera beneficiado de una revisión crítica a tiempo.

Winton Beauty of Mathematics
Muy comentados fueron los jardines patrocinados por la marca electrónica LG y por los servicios financieros Vestra Wealth, denominados respectivamente como Smart Garden y Garden of Mindful Living. Ambos parecían basados en un concepto de jardín urbano situado en una terraza de un ático de lujo (aunque no de forma explícita), supongo que para intentar capturar la imaginación de los ultramillonarios que están colonizando los superáticos y macroterrazas de los nuevos rascacielos londinenses. Me pareció una loable iniciativa comercial, pero ambas propuestas adolecieron de cierta banalidad.

Smart Garden y Garden of Mindful Living. Fuente: www.rhs.org.uk

El jardín estrella del evento, al menos sobre el papel, el patrocinado por los almacenes de lujo Harrods, obra del controvertido Diarmuid Gavin y adecuadamente bautizado como British Eccentrics Garden, me pareció una tontería, con su vegetación ochentera, su topiaria giratoria y las macetas que bailaban arriba y abajo por la torre. Únicamente me pareció loable que el patrocinador se gastase tantísimo dinero en un festival de jardinería por el que se pagan setenta libras por entrada, cuando el coste de este jardín probablemente cubriría el presupuesto anual de todos los festivales de jardinería efímera existentes en España y sobraría para hacer unos cuantos más.

British Eccentrics Garden

En la categoría Artisan Gardens destacó el trabajo de Sarah Eberle, el Jardín del Mekong patrocinado por la compañía de cruceros Viking que mereció el premio al mejor jardín de la categoría. En poco más de 35 metros cuadrados, Eberle ha tejido un paisaje acuático realmente evocativo y logrado, con una calidad onírica que normalmente solo se logra en el cine. Una verdadera obra de arte de la jardinería efímera.

El ganador de la categoría Fresh Garden fue la propuesta Antithesis of Sarcophagi, de Martin Cook y Gary Breeze. Aptamente patrocinado por The Marble and Granite Centre, consistió en un bloque de piedra de 44 toneladas en cuyo interior se plantó un pequeño y misterioso bosque abierto a los elementos pero que solo se podría apreciar a través de minúsculas mirillas, eso sí, con colas de hasta media hora para poder vislumbrar lo que tras ellas se mostraba.

Bajo la gran carpa de los exhibidores comerciales se pudieron visitar unas tremendas instalaciones y presentaciones florales: la colección de proteas en exposición era sencillamente sensacional, y lo mismo se puede decir de las hepáticas, entre otras. Que los exhibidores logren esta calidad se debe sin duda a que el certamen también premia la calidad de los puestos comerciales, lo que fomenta la creatividad y la inversión en presentación. Especialmente celebrado fue el de New Covent Garden Market, con su homenaje floral a la Reina de Inglaterra que capturó la imaginación de la monarca y obtuvo un importante éxito mediático.

Otra notable instalación fue la compuesta por cinco mil amapolas de punto tejidas para alfombrar la distancia entre los pabellones del siglo XVII del Royal Chelsea Hospital y la zona de exhibición del festival. Esta instalación en memoria de los caídos en las guerras británicas tuvo el muy deliberado efecto de hacer que casi no se notase que se han eliminado los setos que cortaban la vista desde los pabellones del hospital hacia el rio, y que servían a los jardines del festival como fondo. Será interesante ver como esta modificación repercute en la futura presentación de los jardines.

De resto del día en el festival, me gustaría reseñar el encuentro entre Piet Oudolf y Richard Miers. Oudolf es hoy un artista de la jardinería consagrado, que ha trabajado y trabaja como asesor en algunos de los proyectos internacionales de jardinería y paisajismo más conocidos mundialmente, como la Highline de Nueva York. La influencia de su trabajo y sus publicaciones ha modificado substancialmente el diseño con plantas de la última década, especialmente en lo que se refiere al uso de matrices de gramíneas y vivaces.

Piet Oudolf y Richard Miers
Sin embargo, hubo un tiempo en el que Oudolf era conocido principalmente como un viverista holandés que producía cultivares particularmente refinados y exclusivos, y que se popularizó entre los adeptos a Chelsea. Uno de sus principales valedores en sus inicios fue Arne Maynard, el reputado diseñador de jardines con el que Richard Miers comenzó su carrera, y es precisamente de esa época que se conocen. Precisamente, este año se expondrá una instalación de Oudolf en el festival Gardening World Cup 2016 en Japón, donde se le rendirá homenaje.

Su exposición coincidirá con una propuesta de la española Marta Puig (conocida como The Landwoman por su excelente blog), entre otros diseñadores internacionales seleccionados en la categoría Balcony Gardens. Espero que esta primera incursión en el mundo de la jardinería efímera sea un éxito para Marta y que un día podamos verla en el Chelsea Flower Show también.

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No os perdáis la próxima entrevista en Paisajes Reales, será protagonizada por Marta Puig.

2 comentarios:

Gabino dijo...

Muchas gracias Sandra!

Raúl Martínez dijo...

Me ha encantado este articulo, me ha parecido maravillo gracias a ti Sandra como a Gabino. Os hago una referencia en nuestro blog llamado Plantukis a esta increible entrada. Un saludo

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